15 de septiembre de 2022.

Es el día que culmina una etapa que comenzó a fines de 2009, cuando terminé la secundaria y decidí que iba a seguir el camino notarial.

Ese camino notarial que transitó y transita mi padre, Escribano. Y el que transitó mi abuelo Carlos, Oficial Mayor de Escribanía, a quien lamentablemente prácticamente no llegué a conocer ya que falleció cuando yo tenía algunos meses de vida, pero cuyos recuerdos y anécdotas de quienes sí lo conocieron me acompañaron en el transcurso de todos estos años.

En cuanto a lo laboral, comencé a trabajar en la Escribanía Comas apenas terminé la secundaria, hace más de doce años, ocupando distintas funciones y responsabilidades (cada vez más, siendo un profesional del derecho no-escribano), doce años que por cuestiones educativas o personales, no fueron de manera ininterrumpida.

En cuanto a lo universitario, durante el año 2010 hice el CBC, en 2011 empecé la carrera de Abogacía en la UBA, y en 2016 me recibí de Abogado, con orientación en Derecho Notarial, Registral e Inmobiliario; y con Diploma de Honor.

En el año 2017 realicé el curso anual de Práctica Profesional en el Colegio de Escribanos, en cuyo examen final obtuve un 9. Asimismo, en todos estos años, asistí a distintas convenciones, seminarios, y cursos realizados en el mismo Colegio de Escribanos, y en la Universidad Notarial Argentina.

 

En el camino me acompañaron grandes Escribanos y profesores que dejaron su huella, tales como Julián Mantelli, Marcelo De Hoz, Ricardo Saucedo, Guido Mangiaterra, y el Dr. Esteban Otero.

También los Escribanos Sandra y Roberto Lendner, nuestros “vecinos” del piso de abajo, a quienes no sólo tengo que agradecerles toda la ayuda que siempre me brindaron, sino también a que gracias a ellos (y por supuesto al personal de nuestra Escribanía), pude tener una infancia con largas vacaciones familiares, ya que gracias a ellos que subrogaban a mi papá, él podía tomarse licencia.

A mi querida “Cris”, Oficial Mayor Cristina Tapia, quien empezó a trabajar con mi abuelo a los dieciocho años, y hoy, cincuenta y cinco años después, continúa siendo la Oficial Mayor de la Escribanía Comas, quien me enseñó desde mis inicios (y con muchísima paciencia) cómo llevar una carpeta, preparar certificados, minutas, etc. Y quien fue, es, y será siempre, una persona de suma importancia para estas tres generaciones de Comas, tanto profesional como afectiva y personalmente.

También mi “abuela Elvi” que pese a que se jubiló cuando yo comenzaba a trabajar, compartió todos esos años trabajando junto a mi abuelo Carlos, Cristina, y luego también Adrián.

Y por último, mi gran mentor, profesor, y a quien admiro profundamente, mi papá, (mi héroe), el Escribano Adrián Comas. Desde su entereza y calidez profesional, hasta su excelente docencia y claridad inclusive explicando los temas más difíciles. Quien me soportó años de prácticas, me dio la posibilidad de tomarme todas las semanas que necesité para estudiar, y me apoyó incondicionalmente estos últimos años practicando juntos para los exámenes escrito y oral del Concurso (aunque en parte sea para devolverme el favor por haber sido el único que no se “hacía el dormido” en nuestras cenas en casa cuando nos contaba y explicaba que había firmado otro “fideicomiso”…). Pá, el honor, y orgullo, es mutuo.

 

Retomando, ya siendo abogado, y habiendo aprobado el curso de Práctica Notarial, estaba habilitado para presentarme al Concurso de Oposición y Antecedentes para Acceder a la Titularidad o Adscripción de un Registro Notarial.

En 2018, un año en el que realicé varios y largos viajes, y laboralmente fue muy atareado por todas las escrituras que confeccionamos y firmamos por el sinceramiento fiscal, decidí no presentarme en los dos llamados a examen ya que además no me sentía suficientemente bien preparado (para bien o para mal, por el antecedente familiar y mi auto-exigencia, la vara es alta); por un lado no quería rendir y pasar vergüenza, y por el otro tampoco quería aprobar “raspando” y lograr ser Escribano sin sentirme merecedor de tremenda investidura.

Del 2019 al 2021 el camino se tornó sinuoso y con obstáculos, me presenté tres veces al Concurso, en los que, como suele ocurrir con la mayoría de los postulantes, no pasé el examen escrito; y hubo suspensiones en otros tres llamados por la Pandemia. Era un túnel oscuro, pero allá a lo lejos, estaba la luz.

Llegó el año 2022. Este era el año. Rendí en abril el Examen escrito, y hace algunas semanas, el 22 de agosto, subieron las notas. Obtuve un Nueve. Finalmente había pasado la primera instancia, y podía presentarme a la instancia final, el examen oral.

Y llegó el día.

15 de septiembre de 2022.

Examen oral en el Colegio de Escribanos, ante un Jurado integrado por un miembro del Tribunal de Superintendencia, un profesor de la Facultad de Derecho de la UBA, designado por ésta, un notario designado por la Academia Nacional del Notariado, un representante del Poder Ejecutivo y un escribano en ejercicio del notariado, nominado por el Colegio de Escribanos.

Gracias a la experiencia obtenida en todos estos años de trabajar en la Escribanía, y a una extensa e intensa preparación y estudio, la nota obtenida en el Examen oral fue un Diez.

15 de septiembre de 2022.

Es el día que comienza una nueva etapa.

Se lo dijeron a mi papá hace casi cuarenta años, y me lo dijeron a mi ahora: “Si hacés las cosas bien, vas a ser Escribano toda la vida”.

Finalmente llegué, cumplo todos los requisitos para acceder a la función notarial, pertenecer al cuerpo de profesionales que asesoran y velan por la seguridad jurídica, y me siento digno, ya que puedo mirar hacia atrás el camino recorrido, los sacrificios realizados para llegar hasta este lugar, valorar el objetivo logrado, y ahora poder concentrarme en todo lo que viene.

 

Escribano Matías Comas

 

 

Nota del autor: A los efectos del “significado” de este artículo, me permití firmar como Escribano por primera vez; pero la “investidura notarial” la tendré recién una vez que obtenga la delegación del Estado de la fe pública notarial con la habilitación de la actuación como titular de un Registro Notarial, y habiéndome matriculado en el Colegio de Escribanos.

 

VER: ESCRIBANIA COMAS, TERCERA GENERACION, LA SAGA CONTINUA…– POR ESC. ADRIAN COMAS.

VER: «RECUERDOS DEL FUTURO (NOTARIAL): EN HOMENAJE A MI PADRE, CARLOS LUIS COMAS, OFICIAL MAYOR DE ESCRIBANÍA.» – POR ESC. ADRIAN COMAS.

 

     

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